Hace unos días, llegó al hostel un contingente de colombianos en plan de vacaciones. El grupo de caleños, con la salsa en la sangre, arremetieron con Máncora y se encargaron de hacer de sus noches un continuo de fiestas alocadas.
Dentro del grupo, un personaje destacado, perfil de engominado y de don juan. De esos que buscan llevarse las luces de las cámaras y dejan en un segundo plano a todo aquel que lo rodea.
Y como no estamos lejos de los estereotipos, este personaje Chayanezco cayó en principio, en la lupa del contingente de argentinos que gozan del más profundo perfil musical de viajero hippie.
Un día, rodeados por un fogón que acompañó nuestros más dulces sueños en una noche de playa inmaculado, este personaje logró cautivarnos con su historia sobre cómo la meditación en horarios en los que se practica la brujería lo había llevado a tener que pelear con los demonios mas hijoeputas que habitan los infiernos.
Si la historia era verdad o mentira, no importaba, a través de una oratoria, desmedidamente buena, sin titubear, llena de contenido teórico y captando una vez más la atención del público presente, este personaje que graba clips de video melódico vestido de traje y con una vincha en la cabeza, demostró que hay mucho más allá de lo que se ve.
Explicó batallas contra Belsebú, Satanas y otras tantas legiones de demonios que habitan los reinos oscuros. Describió fantásticamente el exorcismo al que había sido sometido y cómo le habían sellado todos sus mantras energéticos. Relató como había solicitado a su Dios y a su Diablo que hicieran las paces, dejándolo libre de interceder en sus luchas.
Si bien, su relato se enarbola tras una religión, muchas de las cosas que "predicó" pueden apreciarse desde otras perspectivas. Me encontré una vez más con una nueva verdad, su verdad. Y en su verdad y su concepción de las cosas una frase "la única forma de pelear contra los demonios es perder el miedo, conectarse con la fuente, con lo que hay en uno mismo"
"Pequeña historia tendiente a ilustrar lo precario de la estabilidad dentro de la cual creemos existir, o sea que las leyes podrían ceder terreno a las excepciones, azares o improbabilidades. Y ahí te quiero ver." JC
miércoles, 18 de julio de 2012
Esperar lo inesperado
Domingo cuatro de la tarde. El sol raja la tierra. Una única misión. Vender las benditas fotos que tenía postergadas en el cajón.
Varios fueron los motivos que acompañaron la decisión. Motivos totalmente diversos que acompañaron la iniciativa.
Por un lado, la obligada firma del retiro voluntario como mesera en el restaurant de comida mexicana. Por el otro, Alex y Sabrina, dos franceses que habiendo preparado crepes para vender en la playa, habían logrado un éxito rotundo de ventas en veinte minutos. Finalmente, Martín y Maru, dos compatriotas que viajan en combi haciendo radio y que me dieron el aliento necesario, cual hinchada que aviva a su equipo antes de salir a la cancha.
Mientras iba hacia la playa, sentía el calor, la presión, los gritos de la hinchada. Y muchos pensamientos ¿estás segura de hacer esto? ¿y si no les gusta? ¿que digo? ¿ cómo encaro al desinteresado público de playa?.
De pronto mis pies rozaron la arena. Frío, ansiedad, angustia, miedo. Tragué saliva y recorrí la playa. Los resultados, nefastos. Ni una puta venta. Aunque considerando la poca gente en la playa y lo rápido que me frustré por no haber logrado lo esperado, podría darle una segunda chance.
Las postales quedaron intactas pero surgieron otras cosas, que evitaron que tuviera tiempo de largarme a llorar desconsoladamente como un bebé. Cómo pasó, es anecdótico, pero sintéticamente, terminé obteniendo dos laburos. Uno, con las postales, pero para un local de Máncora, a pedido. Otro para sacar unas fotos a un local y armarles un facebook.
De golpe, el pequeño abanico de posibilidades que visualizaba, se abrió en diez mil pedazos. Aprendí que las fotos se venden mejor en el paseo de artesanos, en dónde la gente está en actitud de compra, que la playa el hit son los productos comestibles ysobre todo, cuando hay disposición, las cosas llegan.
La vida y como se gestan los caminos,dependen de una serie de hechos articulados que se suceden de manera misteriosa y que si estamos lo suficientemente dispuestos, nos sorprenden sin más.
Lo único importante es salir a buscar, no importa qué ni cómo. Simplemente salir. Aprovechar las oportunidades del mundo, ir atando cabos. Estar atentos. Vivir cada una de las dudas. Es en esas vivencia en donde encontraremos las respuestas. Se trata de luchar contra nuestros propios demonios para llegar cada vez más lejos. Para llegar a lugares inóspitos.
Varios fueron los motivos que acompañaron la decisión. Motivos totalmente diversos que acompañaron la iniciativa.
Por un lado, la obligada firma del retiro voluntario como mesera en el restaurant de comida mexicana. Por el otro, Alex y Sabrina, dos franceses que habiendo preparado crepes para vender en la playa, habían logrado un éxito rotundo de ventas en veinte minutos. Finalmente, Martín y Maru, dos compatriotas que viajan en combi haciendo radio y que me dieron el aliento necesario, cual hinchada que aviva a su equipo antes de salir a la cancha.
Mientras iba hacia la playa, sentía el calor, la presión, los gritos de la hinchada. Y muchos pensamientos ¿estás segura de hacer esto? ¿y si no les gusta? ¿que digo? ¿ cómo encaro al desinteresado público de playa?.
De pronto mis pies rozaron la arena. Frío, ansiedad, angustia, miedo. Tragué saliva y recorrí la playa. Los resultados, nefastos. Ni una puta venta. Aunque considerando la poca gente en la playa y lo rápido que me frustré por no haber logrado lo esperado, podría darle una segunda chance.
Las postales quedaron intactas pero surgieron otras cosas, que evitaron que tuviera tiempo de largarme a llorar desconsoladamente como un bebé. Cómo pasó, es anecdótico, pero sintéticamente, terminé obteniendo dos laburos. Uno, con las postales, pero para un local de Máncora, a pedido. Otro para sacar unas fotos a un local y armarles un facebook.
De golpe, el pequeño abanico de posibilidades que visualizaba, se abrió en diez mil pedazos. Aprendí que las fotos se venden mejor en el paseo de artesanos, en dónde la gente está en actitud de compra, que la playa el hit son los productos comestibles ysobre todo, cuando hay disposición, las cosas llegan.
La vida y como se gestan los caminos,dependen de una serie de hechos articulados que se suceden de manera misteriosa y que si estamos lo suficientemente dispuestos, nos sorprenden sin más.
Lo único importante es salir a buscar, no importa qué ni cómo. Simplemente salir. Aprovechar las oportunidades del mundo, ir atando cabos. Estar atentos. Vivir cada una de las dudas. Es en esas vivencia en donde encontraremos las respuestas. Se trata de luchar contra nuestros propios demonios para llegar cada vez más lejos. Para llegar a lugares inóspitos.
sábado, 14 de julio de 2012
Si seulement je pouvais savoir
De acuerdo al calendario gregoriano, hoy se cumple el trimesario de mi viaje. Me pregunto si eso lo convierte en un hecho digno de celebrar.
Para seguir con la trilogía y jugar con la numerología, hace tres semanas que estoy en Máncora.
Entonces mi número es el tres. San Cono en la Quiniela. Santo Protector de los jugadores. Me pregunto que significado tendrá todo esto.
Sin dudas el viaje tiene cierta lúdica encubierta. La vida es una tómbola diría un filósofo contemporáneo. Recorro el tablero del gran juego de la vida atada a la suerte de quien maneja los dados de mis pasos.
Máncora me dio la posibilidad de bajar las revoluciones del trajín de un viaje que venía a diez mil kilómetros por hora y como para promediar una velocidad crucero, me pasé para el otro lado y me instalé en un pueblo a orillas del pacífico.
Conseguí un trabajo de mesera en un restaurant mexicano en donde aprendí el arte de cargar bandejas, atender comensales demandantes, preparar extractos de maracuyá, limpiar heladeras industriales y de yapa, refregar servicios higiénicos. Eso me mantenía entretenida y cubría mis gastos además de dejarme alguna moneda para financiar mi próximo pasaje.
Luego de unos días, me vi obligada a firmar el retiro voluntario sin indemnización debido a que la temporada viene más tranquila de lo proyectado y mantener una mesera adicional genera costos imposibles de cubrir con al escasa demanda.
Esto, que era la excusa perfecta para mantener a mi cabeza alejada de mis demandas internas mientras esperaba la llegada de una amiga del alma, se vio boicoteado por el receso en la actividad laboral y me puso enfrente de mi misma una vez mas.
Yo con todos mis miedos e inseguridades. Yo conmigo misma. Por primera vez me sentí sola, aún cuando vi mucha gente pasar por el hostel durante este último tiempo. Sin la mano cálida de algún bien entendedido de mis estados emocionales y mi funcionamiento interno. Necesité una palmada en la espalda, una palabra de aliento. Los fantasmas de los logros no cumplidos se pusieron nuevamente a la orden del día.
Contra los momentos de desazón que nuestra cabeza crea y hace fluir como el torrente sanguíneo hay poco que hacer. Sólo dejarlos pasar. Y pasan, sin dudas. Se ponen a un costado y se sigue adelante. Y cada estímulo, cada cosa, cada vez, es un volver a empezar.
Y entonces nuevamente me pregunto, que mon avenir?. Si seulement je pouvais savoir.
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