"Pequeña historia tendiente a ilustrar lo precario de la estabilidad dentro de la cual creemos existir, o sea que las leyes podrían ceder terreno a las excepciones, azares o improbabilidades. Y ahí te quiero ver." JC


miércoles, 18 de julio de 2012

Esperar lo inesperado

Domingo cuatro de la tarde. El sol raja la tierra. Una única misión. Vender las benditas fotos que tenía postergadas en el cajón.

Varios fueron los motivos que acompañaron la decisión. Motivos totalmente diversos que acompañaron la iniciativa.

Por un lado, la obligada firma del retiro voluntario como mesera en el restaurant de comida mexicana. Por el otro, Alex y Sabrina, dos franceses que habiendo preparado crepes para vender en la playa, habían logrado un éxito rotundo de ventas en veinte minutos. Finalmente, Martín y Maru, dos compatriotas que viajan en combi haciendo radio y que me dieron el aliento necesario, cual hinchada que aviva a su equipo antes de salir a la cancha.

Mientras iba hacia la playa, sentía el calor, la presión, los gritos de la hinchada. Y muchos pensamientos ¿estás segura de hacer esto? ¿y si no les gusta? ¿que digo? ¿ cómo encaro al desinteresado público de playa?.

De pronto mis pies rozaron la arena. Frío, ansiedad, angustia, miedo. Tragué saliva y recorrí la playa. Los resultados, nefastos. Ni una puta venta. Aunque considerando la poca gente en la playa y lo rápido que me frustré por no haber logrado lo esperado, podría darle una segunda chance.
Las postales quedaron intactas pero surgieron otras cosas, que evitaron que tuviera tiempo de largarme a llorar desconsoladamente como un bebé. Cómo pasó, es anecdótico, pero sintéticamente, terminé obteniendo dos laburos. Uno, con las postales, pero para un local de Máncora, a pedido. Otro para sacar unas fotos a un local y armarles un facebook.

De golpe, el pequeño abanico de posibilidades que visualizaba, se abrió en diez mil pedazos. Aprendí que las fotos se venden mejor en el paseo de artesanos, en dónde la gente está en actitud de compra, que la playa el hit son los productos comestibles ysobre todo, cuando hay disposición, las cosas llegan.

La vida y como se gestan los caminos,dependen de una serie de hechos articulados que se suceden de manera misteriosa y que si estamos lo suficientemente dispuestos, nos sorprenden sin más.

Lo único importante es salir a buscar, no importa qué ni cómo. Simplemente salir. Aprovechar las oportunidades del mundo, ir atando cabos. Estar atentos. Vivir cada una de las dudas. Es en esas vivencia en donde encontraremos las respuestas. Se trata de luchar contra nuestros propios demonios para llegar cada vez más lejos. Para llegar a lugares inóspitos.

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