"Pequeña historia tendiente a ilustrar lo precario de la estabilidad dentro de la cual creemos existir, o sea que las leyes podrían ceder terreno a las excepciones, azares o improbabilidades. Y ahí te quiero ver." JC


miércoles, 15 de agosto de 2012

Re-construirse


Mirarse al espejo puede resultar más que un acto narcisista. A veces, resulta en un acto de enfrentamiento con uno mismo, una batalla con indicios de mortalidad.

Me miro y asumo con pesar que me encuentro presa de la lucha hologramática con mi reflejo, anhelos de un pasado distinto que brotan desde las entrañas.

Me miro y eligo ser lo que soy y lo que no soy. Intento reconstruirme explorando nuevos caminos, estímulos mundanos que me hagan sentir, que dejen salir.

Siguiendo rústicamente la dialéctica de Hegel digo, acá estoy, esto es lo que soy; Acá no estoy, no soy lo que quiero ser. Acá no quiero no ser lo que no soy. Descubrir-nos, negar-nos, reconstruir-nos.

Me pregunto si el proceso de florecer aquello que se encontraba perdido en las napas subterráneas será cuestión de ponerle parches al asunto, atarlo con alambre, como dirían algunos, o deba implosionar el edificio para construirlo de nuevo.

Pero como inmolarse no es una buena opción hago espacio. Como si acomodara los muebles de forma estratégica para que logre entrar uno nuevo en una habitación. Muevo piezas, armo el tetris de mi vida. Y mientras tanto, quedan agujeros, y miles de opciones diversas para taparlos. Algunos elementos cuadran mejor que otros, ninguno es perfecto, la bondad del mundo descartable nos deja cambiarlos cuando lo decidamos.

Me miro una y otra vez en el espejo, busco distorsionar la imagen.

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