"Pequeña historia tendiente a ilustrar lo precario de la estabilidad dentro de la cual creemos existir, o sea que las leyes podrían ceder terreno a las excepciones, azares o improbabilidades. Y ahí te quiero ver." JC


sábado, 21 de abril de 2012

Reminiscencias - Cercado de Lima


Un encuentro casual caminando por algún punto central de una capital desconocida me recordó los motivos del viaje. Nos es que no los tenga presentes, pero a veces se pieden en la red mientras uno busca hostels, proximas paradas, lugareños que lo ayuden a conocer cada lugar y otras cuestiones básicas para la subsistencia.

Al final de cuentas, me subí a una combi en Miraflores y parti hacia el cercado (aventura si las hay subirse a una combi que nunca te dice exactamente a donde va). Me sorprendió el orden con que cada cosa se ubica perfectamente en su lugar y sobre todo, la pulcritud de la zona (Buenos Aires dista bastante de ambas cualidades).

Digamos que venía fascinada con la arquitectura colonial, disparando tiros de luz (no me parecía a una gringa sólo porque mi cabellera dista de ser blonda y entonces si bien no descendiente aborigen, conservo los rasgos de los tanos de la Italia ¨sud¨desarrollada).

Cumplí prolijamente con los hitos que me marcaba mi mapa turístico (caminé por la Plaza de Armas, visité la Iglesia de San Francisco y sus catacumbas, fotografié el Palacio de Justicia, etc.). La adrenalina seguía contenida, aún habiendo visto los huesos de quien sabe cuantos mártires y no tan mártires enterrados en las catacumbas que oficiaron de cementerio subterráneo del Convento de San Francisco.

En una de estas paradas, en la Estación de Trenes de Desamparados, luego de recorrer su museo, ingresé al andén, allí, sentados en una mesa, había dos hombres, entre ambos juntaban mas de un siglo y medio de vida (aunque no pude darme cuenta de aquello hasta que no lei sus biografias en las contratapas de los libros que habian escrito). Allí trabajaban, escribían sus cuentos y poemas, reproducían historias e intentaban vender sus escritos con sus escasas pero encantadoras ¨herramientas de marketing¨.

Luego de un rato de charla con ellos, entendí por qué no hubiese podido nunca adivinar sus edades sin ayuda. Sus caras lucían frescas, mantenían una sonrisa cándida y su espíritu alegre rebalsaba por los limites de sus cuerpos. Eran felices, habían pasado malas, pero habían tomado una decisión que los mantenía longevos y con la chispa encendida. Su vida, puesta al servicio de su vocación. Estas manifestaciones de energías activaron mis sentidos, ahora creo que valió la pena haber entrado en esas catacumbas.



jueves, 19 de abril de 2012

Breve paréntesis. Desde la ventana - Lima (Miraflores)


El exceso de información creo que atrofia la neurona. Muy distinto a inspirar, el influjo de información en distintas manifestaciones y en cantidades excesivas provoca en mí un total atoramiento de cualquier capacidad de expresión. Menos el habla (el parloteo en exceso es algo que aún debo aprender a manejar).

Y entonces dichos impedimentos me mantienen en un punto muerto, primera, punto muerto que me ahoga el motor ante las forzadas aceleradas que intento meterle. (Esto de no poder controlar la ansiedad de a ratos tambien suele ser un problema. Ok, acabo de dejar al descubierto dos de mis debilidades... deberia ser mas cautelosa de a ratos). Así se siente cuando uno es un newcomer en un lugar desconocido. Todo aquel individuo con un poco de buena disposición hará lo posible por aconsejarte acerca de lo que debes y sobre todo, lo que no debes hacer en su cuidad.

A propósito de esto, el sábado de mi llegada a Lima, mi padre, el cual conoce bastante la ciudad ya que ha vivido aquí por unos cuantos años, me llevó a comer a un bodegón argento que suele dar de comer a los expatriados de por aquí (como para sentirme así desde el vamos una foránea que busca refugio en lo que conoce). Susana, su administradora y dueña, me recibió con la dulzura de una abuela y se encargó de darme un sabio consejo: "NENA, NO CONFÍES EN NADIE". Linda forma de empezar eh, la piba no estaba lo suficientemente cagada como para que encima le metan adentro una sirena que no para de marcar alerta cada vez que alguien le camina por al lado.

Claro que uno, siempre tiene presente los consejos, pero afortunadamente solo le hace caso a aquellos que toma no porque se los hayan dado, sino en general, porque son parte del sentido comun que ha desarrollado durante su trayectoria de persona des/confiada.
Entonces, cada  nuevo lugar es un empezar de cero con uno mismo, hasta que uno se acostumbra a eso, a vivir sin conocer y a conocer mientras camina.

El cerebro debiera tener algun mecanismo automático de clasificación y almacenamiento de la información, seguramente algo de eso tiene, pero opera de modo incosciente, y todo lo que no puedo manejar también me provoca ansiedad.

Entonces me miro al espejo y digo, dale boluda, pregunta, nadie te va a comer, donde está la piba extrovertida que se come el mundo?. Que es lo peor que te puede pasar?

Cuando uno esta a la interperie, fuera de la zona de confort, ahí es donde sale el verdadero yo. Ahí cuando a nadie hay que venderle ningun personaje, cuando estas solo con tu alma, ahi estas vos... y la mierda que duro es enfrentarse con uno mismo.



martes, 17 de abril de 2012

Por algo hay que empezar - Lima, Peru

El problema no es andar por la cuerda floja, el problema es mirarla desde abajo. Yo creo que si me subo a la cuerda no me voy a caer y por ende si yo lo creo no me caeré.No me caeré?

Bueno tambien creo a veces que estoy signada por la mala suerte y que el avión en mi viaje a Lima se iba a caer. Siempre que subo a una avión siento que se va a caer. Allá arriba uno se siente supeditado a la buena voluntad de Dios, Alá o como quieran llamarlo.

Ah claro, porque cuando uno tiene los pies en la tierra todo depende de uno. Sabemos que no es tan así, y aún cuando asi fuera, que tremenda responsabilidad!. A eso si que le tengo miedo!.

Y entonces llegué a mi primer stop de un viaje que ni sé cuando termina (decisión tomada con los pies sobre la tierra que da cuenta de lo tenebroso que puede resultar tener los pies sobre la pachamama). Al final de cuentas, mi avión no se cayó, y si hubiera sido más optimista, podría haberme convencido de que soy poseedora de un poder que convierte voluntades en verdades, lo cual hubiera evitado que en algún momento considerase la idea de concurrir a un curso de autoconfianza.

Ahora en tierras foráneas, no tenía mas que levantar el culo del sofá y salir a recorrer. Caminar por Lima es como "caminar por las nubes" de manera literal. Esa literalidad tiró a la mierda la poetica metáfora antes mencionada. Ver el mar y surfear el horizonte con la mirada es casi un anhelo. El cielo amenaza promesas de lluvias que no cumplirá por meses. Entré en un estado de trance generado por esa pesada niebla, que se perdía entre árboles y edificios como una invitación a dormir la siesta.

Caminé, caminé... me crucé con palmeras bien colocadas, centros comerciales y un parque interesante de autos importados. Cualquiera que conoce diría que Miraflores, San Isidro, Barranco, no son Lima y aún menos Perú, sigo pensando en esto, es Perú y la culpa de que sea sólo una pequeña porción de tierra a costas del resto. Voy a evitar jucios pseudo socio económicos por el momento, aun queda camino por recorrer.

Mientras tanto, sigo sin poder ver el horizonte, eso es principal objeto de preocupación y pone a prueba mi ansiedad constante por encontrar lo que busco. Debería empezar por definir primero que es lo que estoy buscando o dejar que me sorprenda sin más, solo sintiendo haber encontrado algo que siempre había estado buscando.