"Pequeña historia tendiente a ilustrar lo precario de la estabilidad dentro de la cual creemos existir, o sea que las leyes podrían ceder terreno a las excepciones, azares o improbabilidades. Y ahí te quiero ver." JC


miércoles, 30 de mayo de 2012

Las extrañas y poderosas fuerzas centrípetas – Cuzco



Día de lluvia en épocas secas en Cuzco. Marco perfecto a "uno de esos días". ¿O será al revés? ¿Humor supeditado a las condiciones meteorológicas?. Tengo mis motivos para descartar ésto último y alegar dicha sensación a otras cuestiones, cuestiones con una segura explicación lógica, pero con un alto contenido emocional. ¿Por qué no tenemos un cartel como en las películas? Algo así como un alerta en donde se exprese “persona cargada de contenido emocional”. Eso prepararía a nuestros interlocutores y nos haría sentir menos culpables en caso de situaciones no deseadas.

Como esto no ocurre, estoy bastante convencida de que hay algo de alineación de los astros en la ardua tarea de moldear nuestros destinos y personalidades. “Esto tenía que pasar por algo”.
Todo lo que ocurre y lo que no, lo que somos y lo que no, es parte de lo que nos toca en suerte. Aunque, por ahi está tambien la elección, como para conventirnos de alguna forma en forjadores (responsables y culpables) de nuestras propias alegrías y desgracias. Somos también lo que elegimos y lo que no. Somos la sombra de lo que dejamos atrás y el fiel reflejo de nuestros aciertos y desaciertos. Híbridos producto del destino y la voluntad.

Y como si esto fuera poco, el ser viene inevitablemente ligado al perecer y entonces, la vida, se transforma en el lapso que transcurre entre dos hitos. El primero, feliz y sinónimo de buenos augurios, el segundo, triste y efímeramente inmortalizador. Y en el medio de ello, la vida, única y sencillamente un trozo de tiempo que nos ha sido cedido en un frasco alquilado. Un cuerpo ocupando un espacio prestado.
Somos millones de envases perecederos con unos cuantos minutos a cuenta y una entrada gratis al mas maravilloso espectáculo de la tierra.
Entonces, si la tierra no es nuestra ¿cómo nos hemos encadenado a ella? ¿quién ha tenido el poder de construir lazos tan fuertes?¿quién nos ha dado el privilegio de apropiamos del espacio en nuestro afán de crear efímeras seguridades?¿Voluntad, destino, una extraña combinación de ambas?

Voy a aceptar la entrada gratis, y me hago responsable (o no) de lo que pase y lo que no. Al fin de cuentas, ya me gasté varios minutos y cada vez me quedan menos. A lo mejor llego para el segundo acto.


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