La verdad es un paralelo que corre del otro lado del vidrio de nuestras vidas.
Es una señora singular, ezquizofrénica y vanidosamente inmortal.
Es un colchón de plumas de aves impolutas. Una creación perfectamente organizada para que quepa en una cajita de cristal que guardaremos quien sabe hasta cuando en un ropero.
Siempre se mostró mezquina al darse a conocer y en alguna ocasión me tomé el atrevimiento de abusarme de su condescendencia. Es probable que nunca lleguemos a ser buenas amigas.
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