"Pequeña historia tendiente a ilustrar lo precario de la estabilidad dentro de la cual creemos existir, o sea que las leyes podrían ceder terreno a las excepciones, azares o improbabilidades. Y ahí te quiero ver." JC


jueves, 28 de junio de 2012

De balances y balanzas. Máncora

El balance nos mantiene estables. Con un kilo de plomo de un lado y un kilo de plumas del otro nos garantizamos la estabilidad emocional. Anverso y reverso en armonía.

Siempre me costó encontrar el balance. Un poco de contexto y un poco de genética expresada en un temple verborrágico han boicoteado mis reiterados intentos por mantener la calma del espíritu.

En sucesivas ocasiones me pregunté si el equilibrio no es más que el resultado fugaz (fugacísimo, si es que existe dicho superlativo) del constante ir y venir del caos, de un caos capaz de generar los verdaderos cambios. De un caos que en su arremetedor avance, genera sucesivos puntos de inflexión. No me sorprende que los grandes hitos históricos, los grandes cambios, provengan siempre de grandes revoluciones, sangre derramada, para bien o para mal.

Y entonces el equilibrio se encajona entre dos frases antagónicas popularmente conocidas como "después de la tormenta siempre llega la calma" y "la calma que antecede a la tormenta". Por algún motivo no podemos definir una verdad universal al respecto (y aunque como las brujas, creo que las verdades universales no existen, hemos establecido algunas convenciones que así nos lo hacen creer y entonces que las hay, las hay).

Contra el caos, nada podemos hacer, es el gran regidor del universo. Se erige despóticamente sobre cada una de nuestras voluntades que luchan constantemente por eximirse de él.

Este caos existe y debemos conformarnos con las migajas de momentos cuasi subrreales de tranquilidad. La pregunta entonces es ¿como lo transitamos?. Nuestra redención depende de la pequeña cuota de voluntad que nos ha sido otorgada. Quien quiera encontrar el equilibrio deberá conformarse con estar en constante puja con las fuerzas sobrenaturales del caos o, guardarse en una cajita presurizada.

No queda otra cuestión que asumirlo, transitarlo, abrazar su capacidad generadora y gozar de los efímeros momentos de estabilidad, precaria estabilidad.

3 comentarios:

  1. Este sería el prologo del librito que te estás armando en este blog. Por un momento dude de que lo hayas escrito vos, todavía estoy dudando así que por favor confirmamelo jaja. Supongo que estás leyendo mucho, cada vez tenes mejores recursos para que me den ganas de llegar a leer hasta el último punto. Besoo, que andes bien!

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  2. Estimado lector, le confirmo ser la autora de dicho escrito. Creo estar leyendo igual que siempre. Agradezco desde ya su cumplido y le pido disculpas por haber obviado la palabra hendija. Prometo utilizarla cuando lo encuentre conveniente.
    Saludos cordiales.
    C.

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    1. Muchas gracias C. Entonces debe ser que con el paso del tiempo y la práctica constante te estás convirtiendo en una escritora excelsa jajaj, me alegra oir que vas a tener en cuenta la palabra hendija, es bueno que vayas cumpliendo los objetivos que te voy planteando (?)... Te mando un beso grande y espero verte dentro de un tiempo, mejor si no es en Argentina jaja

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